Haciendonos mayores...

lunes, agosto 08, 2005

Leí un libro sobre las (horribles) costumbres amorosas de la España de posguerra. Y siempre se encuentran paralelismos. Y supongo que es dificil desambarazarse de todo lo que llevas de atras. Aunque obviamente nos hayamos desembarazado de la mayor parte de las cosas.
Una de las cosas que me llamó la atención y que peor me parece (bueno en fin, en mis escalas de valores todo lo malo es lo peor) es el hecho de que, según la autora, a las mujeres les gustaban los hombres interesantes. E interesantes eran todos los hombres con un oscuro pasado, millones de problemas e hipertorturados. Ellas no podían ser problematicas. En todo caso, podian ser caprichosas. En ese sentido casi me parece bien. Era la unica forma de portarte mal con una persona sin que estuviera mal visto. El caso es que la funcion de una mujer era, toda orejas y dulzura, sufrir el comportamiento arisco del amado con la secreta esperanza de que un día se deshiciera en palabras y le explicara a ella (y solo a ella) ESO que le torturaba. Ella le ayudaría e incluso le salvaria.
Bien sé que hoy por hoy las mujeres con miles de problemas, mirada perdida y "tu no sabes por lo que he vivido" también tienen su encanto. Pero juraria que seguimos teniendo esa funcion. Juraría que siempre hemos tenido esa funcion. Y lo ves en todas las mujeres de la historia. Dandolo todo y mas por ayudar a sus maridos, esperando ¿que?No quiero decir que no ocurra al reves, pero. Juraría que tenemos menos derecho a tener problemas. Juraría que se busca en nosotras comprension y que nosotras apenas la necesitamos de los demás. Juraría que hay millones dispuestas a declarar que los chicos mas interesantes son esos un poquito rebeldes. Y me parece mal. Me parece mal escuchar que que que le va a hacer si le gusta el que menos le conviene. No porque no crea que sea mas emocionante, o lo que sea, que me da igual. Si no porque se ve esa absurda esperanza de que haya sido siempre un torturado porque no estaba ella allí para entenderle.
(Y todo esto no tiene nada que ver con los chicos raros, que yo sigo esperando esperanzadamente un chico al que le apasionen las ranas cuando a mi me apasionan los sapos, y yo no tiro piedras contra mis casas, sólo tiene que ver con la postura estetica de millones de chicos completamente no especiales que hace que las adolescentes se enamoren del Quimi de compañeros).

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