Haciendonos mayores...

viernes, noviembre 18, 2005

Los inescrutables designios del destino

A pesar de que el EP3 es realmente mucho peor que el Tentaciones de toda la vida, han tenido una idea brillante, de esas que estimulan el romanticismo en todo corazón adolescente.
Te vi.
Hasta ahora, había encontrado "te vi y me enamoré de ti" en paradas del metro, en portales... EP3 nos facilita las cosas.
Es decir, un hombre mira distraidamente en dirección a una gaviota que revolotea detrás de ti. Tú interceptas su mirada. Ves que es realmente atractivo. Y te está mirando!! (porque tu ignoras su pasión ornitóloga). Así que tú venga a mirarle una y otra vez. Lo nota. Y claro, como está incómodo e intenta no mirarte, él también lo hace una y otra vez. Tú no te atreves a ir a hablarle y él es demasiado tímido. Le dejas una nota en el periódico: "el jueves veinticinco no parabamos de mirarnos, creo que eres el hombre de mi vida y tu pareciste sentir algo similar. Quedemos y averiguemoslo."

No dudo que haya miles de veces en las que miras y eres mirado. Pero la ficcionalización de la realidad no es tan fácil de distinguir. Pues nada, tú dejas la nota, y si fue mutuo y lee el país, te contestará. Y dios mio, una relación que empiece de forma tan ideal no puede acabar... jamás.

Lo malo es que la gente lo hace mal. O demasiado prosísticos: tú, minifalda negra; yo, cazadora azul. O demasiado horteras: "la luna téñía tus labios de canela y nuestros ojos de azahar se unieron en boreal éxtasis".

Pero siempre hay algo perfecto. Hoy un tipo recordaba a una chica (Ana) que desde el 89 al 93 le había pasado sus apuntes de psicología en la facultad de sevilla. Nunca se había atrevido a pedirle nada más, hasta ahora.

¡Diez años después!

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