Haciendonos mayores...

jueves, mayo 05, 2005

Hoy he ido a la opera. Me ha servido para aprender tres cosas de mí misma:
1. Soy asquerosamente blandita (no fisicamente, si no de espiritu). La gente abucheó. Técnicamente si hacen mal su trabajo, tenemos derecho a protestar,¿no?. Pero un abucheo me parece el culmen de la crueldad. Me los imagino ansiosos, henchidos de gozo pensando en ese momento en que se abre el telón, los aplausos...
Las expectativas no cumplidas es el sentimiento mas patético del mundo? No soporto que a los demas les salgan mas las cosas.
2. Soy un poquitín superficial. Isolda no puede tener canas. Tristan no puede tener una barriga que se bambolea cuando entra raudo y veloz porque no aguanta mas sin ver a su amada. No resulta creible. Parecian una pareja apacible y tranquila mas que seres a quienes les estan devorando unas llamas. Entiendo que lo importante debe ser su voz, pero es terrible que una historia tan.... excesiva, sea representada sin un mínimo de teatralidad.
3. Tengo un instinto de preocupación desatado. Me pase todo el tercer acto agobiada por donde estaría ese señor de la fila de adelante, que escondia su mano para que no se viese que temblaba y habia establecido un pequeño coloquio en su fila sobre quienes veian y quienes no veíanh los subtitulos.

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