Haciendonos mayores...

jueves, septiembre 24, 2009

Escultura croata


Zagreb tiene un problema (además de con la falta de marcha nocturna) con la duplicación de nombres. Así que tras meternos en el albergue del economato la noche anterior, acabamos desayunando en un sitio que según mi guía era lo más, pero que simplemente compartía el mismo nombre (y nisiquiera contaba con croissants). Tras el desayuno, nos dirigimos a la información de turismo donde nos convencieron (yo ya lo estaba, las convencieron a ellas) de que valía la pena visitar los lagos Plitvice.

Callejeamos por bonitas y empinadas calles que nos llevaban a la parte alta de la ciudad. Vimos un mercado de flores, buzones decadentes, una curva de carretera llena de peticiones religiosas y completada por una pequeña capilla abierta o una iglesia con un original tejado lleno de colores. Descubrimos, en suma, una bella ciudad provinciana, con calles empedradas y casas homogéneamente conjugadas. Con el sol brillando en lo alto, aspiramos fuerte el aire de la tranquilidad.

Y sobre todo, conocimos a Mestrovic, que, a juzgar por nuestras experiencias posteriores, es el único artista que existe en el país (las ciudades están llenas de esculturas de Mestrovic). Lo conocimos en su atelier, donde sus esculturas están acompañadas por imágenes en las que los estudiantes de bellas artes de la universidad local emulan las poses. Mi primera impresión, es que los estudiantes de bellas artes no son como aquí, ya sabéis, amantes del nudismo y la provocación (¿exagero?). Una madre que acoge en su seno desnudo a su querido hijo, se convierte, en la imagen actual, en una chica con jersey de cuello alto sujetando a metros de distancia, más separando que sujetando, al chico que hace de hijo. Y así en todas las imágenes.

Pero lo que interesan no son los estudiantes (que además cuidan el museo para evitar que hagas más fotos de las tres que están permitidas en el jardín – y no te atrevas a extralimitarte-) sino el propio Mestrovic, que tiene bellísimas, intensas y expresivas esculturas de crucifixiones, pacientes Jobs, o bellas mujeres con niño. Un fantástico descubrimiento. Diría que no comprendo que no sea tan famoso como Rodin, pero quizá lo sea y yo lo ignore, y quede fatal.

Después de comer, visitar un apacible cementerio y tratar de encontrar alguna postal decente (aquí también pondré una sucursal de mi empresa postalera), tratamos de dar un paseo por las calles más lúgubres de la ciudad (quizá el que fuera domingo ayudase), para finalmente descubrir que había un Zagreb que aún ignorábamos, lleno de terrazas, de gente charlando, de puestos de artesanía y de modernidad. Eso sí, una vez que salimos de esa calle, volvimos a los parques oscuros, enormes parques oscuros que pueblan la ciudad de Zagreb y hacen intuir un invierno peligroso y desangelado (que probablemente tampoco se corresponda con la realidad, pero a quién le importa).

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5 Comments:

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Blogger poliptoton said...

Ah, las oficinas de turismo. Su función principal no es descubrirte cosas, sino desempatar en discusiones, como en tu caso...

11:18 a. m.

 
Blogger Cubilete said...

ahora me sorprendo con que la gente no conozca a mestrovic....

6:27 p. m.

 
Anonymous Tera said...

Es un relato épico el que estás haciendo, Cris, no pares.

12:51 p. m.

 
Blogger Cubilete said...

actualiza, cris!! actualiza!!! espero impaciente a que llegues a dubrovnik

10:13 p. m.

 
Blogger Mrs Jones said...

Yo es que leo lo de "pacientes Jobs" y pienso en Steve Jobs.

Así va el mundo.

12:20 a. m.

 

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