Haciendonos mayores...

miércoles, mayo 06, 2009

Salto mortal

Mayo es mi mes preferido. Empieza a hacer calor de verdad y la gente se emociona tanto que se agolpa en las playas (creo que al ir a la playa es cuando noto más la crisis y la alta tasa de paro, NO es normal que estén tan llenas). Por la mañana tempranito el ambiente es muy apacible, muy pre-calor y pre-actividad. Por las noches las terrazas se llenan de gente sonriente. Las calles huelen a crema solar e incluso a salitre. Y aunque todo vaya fatal, el tiempo al menos, contradice. Mayo es el jueves del año, cuando uno no solo se empieza a relajar y a pasarlo bien, sino que lo mejor, aún está por llegar.

En la playa, veo a unos niños botar sobre una pelota, dar un salto en el aire (un salto mortal!) y caer de pie, ante mi admirada mirada (y la de todos los demás bañistas). Me preguntó en que momento dejamos de ser capaces de hacer ese tipo de cosas. Me responden que cuando descubrimos el miedo.

De pequeña (empieza mi confesión) yo era la única que no saltaba desde el tejado de la fuente. O descubrí muy pronto las consecuencias de mis actos o tenía muy poca confianza en mí. De pequeña hacía el pino puente, pero un día me caí de espalda y pensé que me quedaría parapléjica (por supuesto sólo tenía una pequeña magulladura) y nunca más lo intenté. De pequeña también hacía saltos mortales frente a la piscina, hasta que el agua me hizo daño. Muy pocas veces tuve la valentía de (oh) tirarme de cabeza desde el trampolín. Y sólo probé mi ala delta hecha de cartón en la pequeña colina. Este miedo –o gran instinto de autoconservación, ya, seguro- nunca me pareció significativo.

Defendía que la vida real es una cosa y las proezas físicas otra, sobre todo cuando uno es patoso.

También de pequeña, tuve que saltar el plinton y dar una voltereta al caer. Algo hice mal que mi rodilla se encajó en mi ojo y allá fui yo durante un par de semanas con un bello (y muy llamativo) moratón en medio de la cara. Mi profesora, al verme, me obligó a hacerlo cuatro veces seguidas. Si no lo repites ahora, dijo, le cogerás miedo para siempre.

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6 Comments:

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Blogger Mrs Jones said...

¿Y logró que no le tuvieras miedo? Yo fui también siempre muy miedosa y me temo que lo soy cada vez más... Mis accidentes siempre se debieron más a mi falta de control sobre mi cuerpo/entorno que a ser demasiado temeraria (más bien temerosa).

6:21 p. m.

 
Anonymous Verde Manzana said...

Bueno..al mal tiempo buena cara. Espero que todo lo que relatas ocurriera en horario extraescolar :)
Aqui mayo (o una semana de mayo) es la semana de comer en el parque.
En cuanto al miedo...no se si es miedo, pero si te dices que no puedes no puedes...es una especie de autosugestion incapacitaria.

6:29 p. m.

 
Blogger poliptoton said...

Me ha encantado eso de que mayo es el jueves del año. Me has recordado a mi época pre-selectividad: tres horas de clase y a mediodía, a la playa, que a esas alturas del año, estaba vacía, claro, y no hay nada en el mundo mejor que una playa vacía.
Pero me moriré siendo una persona de invierno, eso lo sé.

7:09 p. m.

 
Blogger Cubilete said...

hubiese agradecido una profe así

9:36 p. m.

 
Blogger Zabu said...

A mi también me gusta mayo por todas esas razones que comentas, además de porque llega mi cumpleaños!!!

Yo de pequeño era muy cobarde y tenía miedo a todo tipo de lesiones físicas, pero luego me solté a todo tipo de acrobacias. Dejé de hacerlas cuando noté que mi cuerpo no se recuperaría tan bien de las torcerduras, esguinces y roturas como antes.

¿Qué es PNL?

10:13 p. m.

 
Blogger Flami said...

Te has olvidado de la caida de la rama del arbol al riachuelo ridiculo...

Le pillaste miedo igualmente despues de esas 4 veces?

5:42 p. m.

 

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