Haciendonos mayores...

domingo, marzo 20, 2011

Verbalizando en exceso


Tras semanas proponiéndome ir a visitar la colección Zanchi, este sábado, finalmente, lo conseguí (una gran idea, teniendo en cuenta que creo que se acababa hoy). Pero yo no debería ir a ver exposiciones en sábados porque me vuelvo como no me gusta ser: una repunante (¡Gracias Bea, por explicarme que repugnante no es la palabra adecuada aqui!) que piensa que todo el mundo es imbécil.

El caso es que yo sé que es muy difícil parecer inteligente cuando uno hace un comentario sobre una exposición (de la misma manera que no es fácil decir nada inteligente frente a una película, una puesta de sol o cualquier cosa bonita). También sé que eso no me para cuando alguien me pregunta qué me parece una obra y yo me veo obligada a responder que parece increíble que en el siglo XV se pintase así (de bien), que qué pasada, que los cuerpos están super bien representados o que la calavera representa la fugacidad de la vida. El caso es, que aún así, ver unas pinturas rodeadas de gente haciendo comentarios repipis me hace odiar a la humanidad, qué le voy a hacer.

Diré en mi favor, que me parecieron muy entrañables unos muchachos de instituto que andaban allí comentando las obras con todo lujo de detalle por propia iniciativa. ¡Aún podemos tener un pelín de fe en el futuro!

Por los demás, mis comentarios espontáneos al respecto serían que Durero debe de servir de inspiración para muchos dibujantes de cómic, y que la Virgen con el niño de Mantegna, que veis aquí arriba, tiene algo muy tierno y fascinante.

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jueves, septiembre 24, 2009

Escultura croata


Zagreb tiene un problema (además de con la falta de marcha nocturna) con la duplicación de nombres. Así que tras meternos en el albergue del economato la noche anterior, acabamos desayunando en un sitio que según mi guía era lo más, pero que simplemente compartía el mismo nombre (y nisiquiera contaba con croissants). Tras el desayuno, nos dirigimos a la información de turismo donde nos convencieron (yo ya lo estaba, las convencieron a ellas) de que valía la pena visitar los lagos Plitvice.

Callejeamos por bonitas y empinadas calles que nos llevaban a la parte alta de la ciudad. Vimos un mercado de flores, buzones decadentes, una curva de carretera llena de peticiones religiosas y completada por una pequeña capilla abierta o una iglesia con un original tejado lleno de colores. Descubrimos, en suma, una bella ciudad provinciana, con calles empedradas y casas homogéneamente conjugadas. Con el sol brillando en lo alto, aspiramos fuerte el aire de la tranquilidad.

Y sobre todo, conocimos a Mestrovic, que, a juzgar por nuestras experiencias posteriores, es el único artista que existe en el país (las ciudades están llenas de esculturas de Mestrovic). Lo conocimos en su atelier, donde sus esculturas están acompañadas por imágenes en las que los estudiantes de bellas artes de la universidad local emulan las poses. Mi primera impresión, es que los estudiantes de bellas artes no son como aquí, ya sabéis, amantes del nudismo y la provocación (¿exagero?). Una madre que acoge en su seno desnudo a su querido hijo, se convierte, en la imagen actual, en una chica con jersey de cuello alto sujetando a metros de distancia, más separando que sujetando, al chico que hace de hijo. Y así en todas las imágenes.

Pero lo que interesan no son los estudiantes (que además cuidan el museo para evitar que hagas más fotos de las tres que están permitidas en el jardín – y no te atrevas a extralimitarte-) sino el propio Mestrovic, que tiene bellísimas, intensas y expresivas esculturas de crucifixiones, pacientes Jobs, o bellas mujeres con niño. Un fantástico descubrimiento. Diría que no comprendo que no sea tan famoso como Rodin, pero quizá lo sea y yo lo ignore, y quede fatal.

Después de comer, visitar un apacible cementerio y tratar de encontrar alguna postal decente (aquí también pondré una sucursal de mi empresa postalera), tratamos de dar un paseo por las calles más lúgubres de la ciudad (quizá el que fuera domingo ayudase), para finalmente descubrir que había un Zagreb que aún ignorábamos, lleno de terrazas, de gente charlando, de puestos de artesanía y de modernidad. Eso sí, una vez que salimos de esa calle, volvimos a los parques oscuros, enormes parques oscuros que pueblan la ciudad de Zagreb y hacen intuir un invierno peligroso y desangelado (que probablemente tampoco se corresponda con la realidad, pero a quién le importa).

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domingo, enero 25, 2009

Exposiciones y monstruos

Ayer amanecí cultureta y decidí irme de museos, tratando de superar mis reticencias hacia esa manera de funcionar tan belga consistente en cobrar mucho y ofrecer poco (la exposición vale 9 euros, y la audioguía 4, que no digo que no lo merezcan, que quede claro, lo que me enerva es que si no compras la audioguía -si sólo gastas 9 euros- no hay un mísero panel explicativo que te informe de que el movimiento nació en 1948 y sólo duro tres años pero fue muy activo, y blablabla).

Para los que no sepáis quienes son CoBrA os lo cuento yo: artistas de Co-penhague, Br-uselas y A-msterdam , que se unieron al arbitrio de las afinidades personales (como la Santa Generación, vaya) para reivindicar un arte natural, puro, instintivo.

Querían reaccionar contra el intelectualismo del surrealismo (de lo que quedaba del surrealismo en 1948, que hasta había un panfleto surrealista de la época donde alguien se atrevía a decir que era mejor la ciencia que el misticismo –¿qué había sido de Nadja y del azar?). A mí casi me convencieron, afirmando que en cada ser humano hay un artista que liberar. El arte no es estética, insistían, sino expresión.

Lo que yo no acabo de ver claro es porque reivindicaban un arte que volviese a las raíces del pueblo y dibujaban, aunque sea a través de trazos infantiles, informes formas cubistas. Porque lo siento mucho, hablar de que el arte debe ser así, o asá, es hacer estética. Porque el arte quizá no tenga nada que ver con lo bonito ni con lo feo, pero lo único que no exige reflexión, llegados a estas alturas, es un paisaje suave con río y no monstruos deconstruidos.

(PD. Pero debo compartir con vosotros un bello y onírico descubrimiento: Pedersen).

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jueves, enero 15, 2009

Entropa

Hoy es el tema de conversación por excelencia. Me explican a la hora de comer, que tengo que verlo, que tengo que verlo ya. Que en la entrada del Consejo hay una exposición muy particular. Con motivo de cada presidencia, un artista del pais anfitrión coloca allí una obra para regocijo de todos. Pero David Cerny, artista checo al que se le encomendó esta vez la labor, está causando más polémica que regocijo (y eso da para mucha y animada charla).

Me explican que ha creado un mapa de Europa donde Italia es un campo de fútbol, Francia aparece tapado por un cartel que pone huelga, Bulgaria es un urinario turco y Reino Unido no existe.

Busco en Internet y leo en numerosos periódicos que David Cerny ha buscado la cooperación de artistas de los 26 Estados miembros restantes, para reflejar los diferentes tópicos sobre Europa (y para demolerlos, se supone). Me llevo una pequeña desilusión. Las cosas cambian si cada esculturilla (hasta la esvástica alemana) está hecha por un artista patrio. ¡Qué autocríticos que son los genios! Leo también que el español se llama Ricardo Romeo y que ha dicho nosequé de España y el hormigón.

Intercambio impresiones con Kristin, que ya ha ido a verlo, pero ella insiste en que no, en que todas las imágenes son obra del mismo autor. Busco a Ricardo Romeo en google y llego a su página web. Le escribo un mail y le pregunto si existe.

Después, voy a la página de David Cerny, y allí leo: “Individual states in the European Union puzzle are presented by non-existent artists. They have their names, artificially created identities, and some have their own Web sites”. Después nos comenta que la idea inicial era ponerse en contacto con todos esos artistas, pero faltaba tiempo, organización y había problemas financieros (intuyo que no presupuesto: 50000 euros, o eso dicen). Al primer ministro checo no hubo tiempo de avisarlo. Y más que estereótipos nacionales, son traumas en toda regla.

Y yo ya no sé, si es que a ningún medio español se le dio por ir a su página web, o se atribuye el proyecto por megalomanía.

Pero me entusiasma todo el asunto, no creáis. Me encanta cuando escriben en el periódico: “Por ejemplo, el artista español Ricardo Romeo (Barcelona, 1965), que habitualmente trabaja con materiales de construcción, es quien firma la figura de una España cubierta de cemento con una hormigonera perdida en la masa gris. "Concibo la superficie como un paisaje habitable vertical en hormigón", ha dicho el artista, en una posible alusión a la fiebre constructora vivida en los últimos años en España”.

(Acabo de encontrar la –imagino- Verdad del asunto. Eso sí, algo tardía. Supongo -y espero- que Cerny debió de avisar recientemente)

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