Haciendonos mayores...

lunes, noviembre 09, 2009

El túnel-museo


Nuestro último día en Sarajevo comenzó tarde y con un desayuno que quisimos típico, por lo que pedimos una especie de churro que no sabía a churro y que era demasiado blando y grasoso. Pero era típico, y cuando estás fuera, eso es lo único importante.

Después, y tras las múltiples alusiones de Jack a una guerra que aún no entendíamos del todo, decidimos pasar la mañana (antes de coger nuestro autobús a Dubrovnik) en el tunnel museum, esto es, un túnel que se excavó durante la guerra de la ocupación para conectar el Sarajevo ocupado con el aeropuerto y la Bosnia libre, y que ahora sirve de museo. Dicho túnel se sitúa a las afueras de la ciudad, cerca del aeropuerto, por lo que buscamos entre la información turística qué autobús nos llevaría tan lejos. Era necesario hacer un trasbordo, en Ilidja.

Así que en Ilidja nos bajamos del autobús y nos encontramos con una plaza muy bulliciosa y llena de gente, y repleta también de autobuses que salían desde diferentes andenes. Pero el autobús que teníamos anotado parecía no seguir el camino deseado, y mirábamos paneles y más paneles llenos de autobuses que llevaban a sitios y más sitios que desconocíamos. Tratamos de preguntarle a una señora cómo llegar al lugar que deseábamos pero no hablaba nada que no fuese bosnio. Le señalamos un papel en el que teníamos escrito el nombre de la calle a la que íbamos y comenzó a hacer aspavientos y a asentir con la cabeza, antes de escribirnos un número en el papel, pero no, entonces dudó y lo tachó y le preguntó a un señor que nos quiso hablar en alemán, pero nosotras no sabemos alemán y entonces el señor le preguntó a otra señora, que se encogió de hombros y de repente se había montado un bello debate en bosnio sobre (supusimos) qué bus debían coger esas chicas extranjeras que parecían tan perdidas. Decidí ir a preguntar a una especie de oficina, y no había nadie, pero después un señor me gritó y resulta que sí, que el autobús era el primero que nos había dicho la mujer, y fui a esperar al andén y nos confundimos de andén y entonces la señora nos tocó el hombro y nos señaló el autobús, y justo cuando íbamos a subir advertimos, rápidamente, una mujer que pasa a nuestro lado. Ella no nos ve, pero es la señora de los ojos azules, la señora del hijo rubio y del hijo moreno, que se nos escapa para siempre sin que hayamos entendido su historia.


Bajamos del autobús en una especie de pequeño pueblo. Sopesamos si el autobusero podía habernos mentido al decirnos que bajáramos allí antes de encontrar una calle larga con el nombre del lugar que buscamos. Al final, en una casa vieja y desconchada una placa recuerda la gran labor que prestó esa familia al permitir que el túnel comenzase en el interior de su casa. Enfrente, el museo, al que se entra bajando la cabeza para no golpearla contra el techo. Los visitantes sólo podemos ver los primeros metros del túnel, que tiene 1'60 m de altura, 1 kilómetro de longitud, y que los bosnios atravesaban (sabremos después) con 60 kg de peso a la espalda (habría que aprovechar las incursiones para traer grandes provisiones de material). En una salita, nos muestran imágenes de bombardeos sobre Sarajevo y de la contrucción y uso del túnel.

En el exterior, un guía del museo explica en inglés el origen y el desarrollo de la guerra. Que se trató de un conflicto político y no social, que Yugoslavia fue un gran país durante la época del Mariscal Tito y que Tito era un gran dirigente (no esperes jamás que un ex-yugoslavo te hable de Tito en términos de dictador), que tras la desaparición de Tito, surgieron grandes divisiones en Yugoslavia, que en Serbia residía ya el poder de la antigua Yugoslavia (la capital, el 80% del ejército...) y que surgió Milosevic, que reivindicaba una gran Serbia. Tras la muerte de Tito los diferentes países de la zona comienzan a pensar en la autodeterminación y Eslovenia se independiza, de forma pacífica. En Bosnia, se aprueba un referéndum para independizarse, tras eso, la mayoría de los serbios se van y sólo quedan allí el 30%. La guerra comienza en Croacia, y en Sarajevo piensan que nunca llegará allí, que hay demasiados matrimonios mixtos, que no es sostenible. Pero llega.

En Bosnia no hay ejército profesional, y las colinas que la circulan parecen poner las cosas fáciles al ejército serbio. Sin embargo, Sarajevo resiste, y el guía insiste de nuevo en que eso se logró sólo gracias a la unión de toda la gente. Llegan las Naciones Unidas que se hacen cargo del aeropuerto y de un hotel, que se convierten en los únicos sitios seguros de la ciudad, pero no hacen más (señala nuestro guía con mucha acritud). Tiempo después, cuando se firman los acuerdos de Dayton, Naciones Unidas dice que si ven algún gesto extraño por parte del ejército serbio, intervendrán. Una vez que intervienen, la guerra termina en un mes. ¿Por qué no intervinieron antes? ¿Por qué esperaron tanto?, se pregunta el guía. Nos explica que es porque Naciones Unidad sostenía que se trataba de una guerra civil, pero nos explica también que eso no era verdad.

Luego otra chica nos explica la génesis de la nueva bandera bosnia (asépticamente propuesta por Naciones Unidas para no herir ninguna sensibilidad, pero con la que los bosnios no se identifican y que consideran artificial), y el tipo de armamento utilizado durante la guerra, justo antes de que miremos el reloj y exclamemos: !Vamos a perder nuestro autobús a Dubrovnik!

Corremos a por un taxi, corremos a por las maletas y llegamos justo a tiempo de comprar un bocata y coger el autobús, que nos lleva por carreteras bosnias al lado de un río, entre montañas, antes de llegar al mar (después de parar en la estación de Mostar, donde tanto nos gustaría ir a ver su puente). En la costa, la carretera sigue cada uno de los accidentes de la geografía, convirtiendo una distancia de 50 km como mucho en un trayecto de un par de horas.

A la llegada a Dubrovnik percibimos una ola de calor que nos recibe con toda su pegajosidad. En Sarajevo debía hacer unos 25 grados. En Dubrovnik casi 15 más. En la estación de autobuses nos reciben también miles de mujeres que ofrecen habitaciones. Cuando llegamos a nuestro hostal, lamentamos enormemente no habernos ido con ellas. No es que el hostal sea el peor del mundo, es que la señora que lo regenta ha tenido malas experiencias y afirma en el baño (que por lo demás es el baño de su casa) que si nos atrevemos a coger algunos de sus utensilios la rabia de dios caerá sobre nosotros (y lo verá a través de una camarita que ha puesto para descubrir tales fechorías...¡pervertida!).

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6 Comments:

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Blogger Mrs Jones said...

Tengo que volver a leer A desintegración de Iugoslavia. Pero lo que recuerdo es eso, que la ONU había llegado tarde y mal.

6:38 p. m.

 
Blogger Zabu said...

A mi también me has metido ganas de aprender más sobre esa guerra de la que nunca he tenido claro qué pasó exactamente.

Creo que es la primera guerra que fuí consciente de estar viviendo pero cuando aún no tenía interés por el mundo.

Y gracias por tus frecuentes comentarios :)

7:28 p. m.

 
Blogger sr. calavera said...

Tito era un dictador, pero poquito. E hizo de Yugoslavia el país más próspero y abierto del bloque comunista (por cosas como esa se enfrentó con Stalin) y se aproximó a los "no alineados".
"político y no social"... los nacionalistas serbios (Milosevic y su tropa) tenian bastante claro que el exterminio del Islam en la zona era fundamental.
De la ONU qué decir... el que consiente no es casi tan culpable como el otro?
Hay otra cosa que me inquieta pero ya te la comentaré otro día ^^

7:39 p. m.

 
Blogger Lala lalala said...

Ya vamos por el ultimo dia??¡¡¡ ;-P

10:27 a. m.

 
Blogger Cubilete said...

No dirás nunca el nombre de Tito en vano!!! uno de los que más me ha gustado! :)

9:32 p. m.

 
Anonymous Tera said...

ay, me invade la nostalgia

12:31 a. m.

 

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