Haciendonos mayores...

miércoles, abril 29, 2009

Los conciertos apacibles

Ahora que se acerca la temporada estival (no reflexionemos sobre cuantos meses han pasado ya, no lo hagamos), y aunque el tiempo no acompañe, la vida se llena de acontecimientos importantes. Conciertos un día sí y el otro también y uno se deja ir aunque sabe que ya no está en la onda, y que las canciones que se sabe son las de hace dos o tres o cuatro discos (pero no pasa nada, porque puede desgañitarse con las canciones del primer disco y parecer más fan aún).

El jueves fuimos al concierto de Nacho Vegas y aunque esas me las sé todas (lo juro) no pude hacérselo saber. Estábamos sentados en butacas y él, tan lejos, no se dignó a dirigirnos la palabra más que en dos ocasiones: "boas noites" a la cuarta canción y "hasta otra" en la última. Y aunque las malas lenguas dicen que él siempre es demasiado lacónico yo más bien lo recuerdo verborreico, soltando frases y frases sobre muertos que yo no entendía (pero que eran graciosas, ojo, las gentes carcajeaban).

Estábamos sentados en butacas y aunque tocó mis canciones favoritas (con alguna traición excesivamente monocorde en Gang bang –empeorarla sin mi permiso!-) no hubo mucho pasión. Mi prima se revolvía inquieta viendo como todas las cabezas de la fila de delante quedaban impasibles. Yo, aunque en otros tiempos hacía lo propio, en este caso pude relajarme y disfrutar de la muy buena acústica. La gente no canturrea, cierto, pero en su caso no es tan necesario. En los conciertos de música clásica nadie da palmas ni silba por encima. No confundir, por cierto, con el imbécil aquel que escribía que los conciertos no eran karaokes. No queremos formar parte de ese excelso grupo de horteras que temen que emocionarse o no dejar la distancia de seguridad rompa su imagen de intelectual incorruptible.

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4 Comments:

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Blogger Zabu said...

A mi me gusta mucho la música en directo, la vibración física de las ondas sonoras también se percibe por la piel.

Y efectivamente hay estilos en los que es preciso paladear las sutilezas de los arreglos, o de cada nota que destila el intérprete. Estilos en los que no se corea... pero hay otros que lo necesitan, forma parte de la esencia de ese estilo concreto.

Y así como los hay que precisan el coro del público en los estribillos (y en inglés se llaman chorus), también los hay que requieren incluso contacto físico de los asistentes.

Un concierto de Rock implica que al salir hueles a sudor y cerveza.

U2 no es Rock.

4:34 p. m.

 
Blogger Mrs Jones said...

Y también depende del sitio. Si estás en un club de pie entre la multitud intentando acercarte un poco más, saltarás (si viene al caso, con NV igual no) y cantarás. Si estás en un auditorio de magnífica acústica repantingado en una butaca, te concentrarás en el sonido. ¿No?

Lo que no está bien es hablar mientras cantan, sobre todo si se va a oír...

6:52 p. m.

 
Blogger poliptoton said...

Es que es taaan difícil poder ver un concierto en las condiciones ideales... Yo con Vegas lo conseguí la primera vez que lo vi, en La Iguana, que es un local que se ajusta como un guante (qué asco de expresión, suena a sudor) a su música. No es para verlo en una butaca, eso lo tengo claro, es de cigarro, columna y birra (o whiskazo, todavía mejor).

En cuanto a su parquedad de palabras... es parte de una pose, todo el mundo tiene una. Pero ¿sabes qué? Que a veces es mejor ir de hierático en los conciertos rollo Vegas o Lannegan antes que de frontman carismático cuando no tienes ni zorra de cómo se hace eso. Y sé de lo que hablo, que el otro día vi a CatPeople (no digo más, no vayas a ser colega de ellos o algo así).

7:13 p. m.

 
Blogger Emma Peel said...

Al día siguiente en Coruña hizo y dijo exactamente lo mismo.

Yo no sé si es que está falto de ganas, de ideas o necesita que vuelva la musa/mantis.

9:37 a. m.

 

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