Haciendonos mayores...

sábado, febrero 23, 2008

M. en Bruselas (IV)

Tras tres horas de reparados sueño, nos levantamos para conocer Brujas (ella para conocer, yo para re-conocer). Escuchamos un gran grupo alemán en el tren y después le pregunto como se dice bata, y presente y futuro en alemán. (Entre las cosas que M. hace bien está la de hablar alemán, pero no se lo pregunto por puro placer, a M. le espera un examen en cuanto llegue de Bruselas). Desembarcamos en la estación, y vemos bicis y más bicis y más bicis. Y una fuente también. Y sol.

Entramos en varias tiendas de corazones y sanvalentinadas. Yo me reafirmo en mi decisión de comprarme una de esas sartenes para que el huevo frito quede con forma de corazón, vieja decisión para la que no acabo de encontrar momento. Llegamos a la plaza principal y parece que ya apetece comer. Hamburguesa y frites en un puesto callejero y nos sentamos al sol en mangas de camisa (de jersey, más bien). Qué sol, qué alegría, qué casi calor.

Paseamos por esas calles llenas de coherencia, casitas de ensueño y decorados digno de película de amor. Cogemos una barquita incluso, redomadas turistas. Después vamos a por el tercer goffre, pero es muy caro, no es especialmente rico, no nos limpian bien la mesa y no nos sonríen. Quienes sí nos sonríen, más bien, carcajean, son una pareja que tenemos enfrente, totalmente subyugados por el bolso-regadera de M. M. se ha comprado un bolso con forma de regadera, no pude hacer nada para impedirlo!! (miento, miento, sabes que me parece original, jeje, vale, venga, y me gusta). M. les indica donde cree que está la tienda para que puedan ir a comprarse otro igual, pero no estamos muy seguras de que sean las señas adecuadas.

Paseamos un poco más, sacamos más fotos, y es de noche y no hay nadie por la calle. Los turistas se han ido, y Brujas, la pobre, queda abandonada (no intentéis testar la marcha nocturna de Brujas, yo lo hice una vez, y gracias que encontramos una excursión escolar con dulces jovencitos regaladores de rosas, que si no...). Volvemos completamente derrotadas al tren. Nos dormimos. Cancelamos una cita para cenar, sólo queremos meternos en la cama. Pero entre que llegamos a casa, cenamos y tal y cual, nos reanimamos y decidimos tomar un café por ahí, en el bar que quería introducir en el libro de las afrentas, pero que tras una muy oportuna explicación de A, perdono.

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3 Comments:

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Blogger Marina said...

1,3 (1 es el máximo, no el mínimo) es el resultado de ese examen de alemán preparado casi exclusivamente en el tren rumbo a Brujas! :)) Encima se lo dije a mi profe griego (que solo había estudiado 0,5 días), pero no se enfadó xD Así que DANKE por preguntarme la lección :D

Me encanta el relato, pero aún falta un capítulo, no?

2:41 p. m.

 
Blogger Marina said...

Siento colapsar esto! por si alguien siente curiosidad (o sea, mrs jones ;) el grupo alemán es "die Prinzen"

2:42 p. m.

 
Blogger Judith said...

oh, yo también estoy fascinada de las sartenes para hacer huevos corazón...! Sabes que las venden en el Natura?

10:49 p. m.

 

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