Haciendonos mayores...

lunes, abril 11, 2011

Habaneras



Ser político tiene que ser horrible, ya lo sabemos. Todo el mundo piensa que eres corrupto, mentiroso y asqueroso, y encima tienes que dar discursos en eventos. Un discurso en un evento no es un mítin político, así que debes aunar autobombo y generosidad, siendo capaz de hablar del evento en cuestión, y a la vez ganar votos y simpatía, sin repetir una y otra vez el partido político al que perteneces (la mayoría esto no lo lleva muy bien).

El caso es que hoy gracias a Abel Caballero he tenido mi mejor momento de la tarde. Esta tarde ya prometía ser apasionante, dado que estaba estrenando el Auditorio Mar de Vigo en...¡un festival de corales! Llegamos con tres cuartos de hora de antelación y el patio ya bullía en una larga cola de personas (en un 90% de la tercera edad) esperando ansiosas porque abrieran las puertas. Cada minuto que pasaba la cola se hacía más larga, y daba vueltas sobre sí misma. Fuentes fiables me informaron de que a última hora hubo incluso violencia. Así que sí, las corales molan, que 1500 vigueses se pelean por ir a verlas.

Una vez dentro, empezaron las canciones. Empezaron incluso bien, porque la primera coral (que era la que habíamos ido a ver por fidelidad amistosa) es moderna, y se mueven y cantan y hay diversión. Pero después eran series de canciones cursis, cantadas de una manera lánguida y desapasionada. Normalmente las canciones con instrumentos ayudaban a que todo pasase más rápido, pero no había muchas de este tipo. Aunque he de reconocer que hubo tres canciones en las que no se hablaba de palomas, relativamente intensas, que me gustaron mucho.

Que bien mirado, unas voces bonitas cantando a la vez deberían ser más que suficiente. El problema es, supongo, que las canciones no acaban de contactar con un público joven y ávido de emociones (aunque muchos de los espectadores octogenarios también bostezaban y se deleitaban con pequeñas acciones como desenvolver un caramelo).

Finalmente, y sin que se supiera muy bien a qué venía, uno de los directores de la coral agradeció a Abel Caballero su apoyo al mundo de las corales y le quiso dar un regalo. Él subió al escenario a agradecerlo, y claro, tenía que dar un discurso.

Empezó repitiendo en exceso las palabras coral, mujeres y hombres en un montón de frases vacías. Pero después, abrió su corazoncito para explicarnos que hoy era su día más feliz desde que era alcade...¡no en vano estaba escuchando habaneras en el insigne auditorio! Algunos no pudimos reprimir una carcajada, pero otros, tras horas de aburrimiento, no iban a conformarse con eso. "Cara dura", "mucho cuento" y un montón de abucheos mientras el pobre Caballero seguía imperturbable agradeciendo a las mujeres y hombres de la coral, y a las mujeres y hombres del público, nuestro trabajo y presencia respectivamente.

Por lo demás la sala del auditorio me encantó (quitando el color elegido para los asientos). Sobre la arquitectura del edificio, como exige cualquier mole moderna, hay más polémica.

PD. La foto la cogí de Vigo en fotos, donde hay un montón del Auditorio, por si le queréis echar un ojo.

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domingo, marzo 07, 2010

Echando de menos lo políticamente correcto

Yo quería hablaros de 1) el concierto tan emocionante de Joan Baez; 2) la arribada –para continuar en la línea “Grandes fiestas populares”; o 3) la influencia de los 10 mandamientos en la moralidad de la gente; pero la realidad se ha interpuesto en mi camino y ahora no puedo pensar más que en que no sé nada del mundo.

Hoy, mientras cenaba, encendí la tele e hice un poco de zapping, y en la sexta había un programa donde un tipo más bien repelente de gafas entrevistaba a un imán sobre el uso del velo, Bin Laden y demás temas habituales. Después, me fui a la cocina, y cuando volví, estaba hablando con un señor que era político en Vic, y que decía que no era racista sino realista. Lo que venía después parecía tan caricaturesco, que pensé que no podía ser más que una parodia, que ese tipo podía existir, claro, como existen los partidos políticos xenófobos, pero que era imposible que expusiera sus razonamientos con tan poco decoro.

Vale, no era una parodia, el tal Joseph Anglada existe y además, en Vic (donde hay un 20% de inmigración, lo que no paraba de repetir), su partido tiene 4 concejales. Y consigue esos votos a través de decir que no le gustan los árabes, que vienen a invadirnos, y que lo Mallorca es diferente porque los alemanes son gente normal.

Entiendo perfectamente el discurso, pero yo estaba convencida de que para conseguir votos había que maquillarlo un poco. Para que pareciera que lo que se pretendía era preservar la integridad de nuestros derechos y no atacar la de los suyos. Para que la gente pudiera ser racista, pero no darse cuenta y vivir tranquilos consigo mismos, pensando que son buenas personas. Se ve que para tener la conciencia impoluta ni siquiera necesitan mentirse.

Bien por ellos.

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