Haciendonos mayores...

lunes, enero 11, 2010

Días que ofrecen asesinato como único futuro

“No pensaré en el futuro ahora. No tengo tiempo. Cuando haya lavado las medias pensaré. Cuando haya cosido ese botón pensaré. Cuando haya escrito la carta pensaré.

Previsora, la naturaleza me otorga la habilidad de Penélope para tareas precisas, diminutas, que en el pasado yo hacía de cualquiera manera, como coser ojales y volantes para cuellos. Pues Dios mío querido, no debo pensar ahora, porque no puedo llorar aquí. Las paredes son demasiado delgadas.

No hay ningún sitio y ningún tiempo para esa palabra.”

No quería volver a hacer esto, pero no puedo evitarlo. He leído "En Grand Central Station me senté y lloré" en el momento más (o menos, quién sabe) indicado. Así que quizá todo mi entusiasmo no esté justificado . Pero creo que Elizabeth Smart tenía razón, tan consciente de que en el fondo, todos los que tememos su locura, todos los que -incluso- despreciamos su locura, la envidiamos al mismo tiempo.

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lunes, febrero 09, 2009

14 de febrero

Decía Cicerón (como mínimo) que nunca comentaras tus propósitos o se volvería en tu contra (especialmente cuando no los cumplieras). Pero ya se sabe que en estos tiempos ¿pos?modernos no se le presta mucha atención a la filosofía latina. Así que por el año nuevo no hice lista, pero empecé a soltar mis propósitos por aquí y por allá, sin demasiada convicción y con ninguna reserva. Ahora reproduciré mi error con la esperanza de que la vergüenza me obligue a actuar, que lo sepa el mundo entero: ¡me propuse escribir en el blog todas las semanas!.

Aunque ya lo decían en un libro que leí de pequeña: nunca más mi diario será una obligación. No contaré lo que me pasa (hoy comí sopa y merluza) si no mis pensamientos e inquietudes (sobre la familia, el amor, los estudios, la muerte de un ser querido, todos los temas mínimos que debe recoger un compendio de moral juvenil). Por lástima a veces no resulta suficiente con el entusiasmo. A veces uno cree que necesita tener algo que contar ( sus pensamientos e inquietudes no dan para tanto), porque es mejor ser poco brillante que la cruel realidad (ala, a hacer cábalas).

Mientras tanto yo encontraré algo que contar: ¡porque el sábado es San Valentín!. Y para los que no han encontrado el amor o les gustan los excesos, en las estaciones de metro se repartirán chocolates. Después hay que ir a la Bourse a escribir un mensaje que un globo llevará hasta un destinatario (una media naranja, quizá). Bruselas intenta siempre y en cualquier situación perder su estatus de ciudad gris, funcional y aburrida. Y triunfa.

El año pasado mi amiga M. me visitó en tan señalada fecha y se quedó, no sé si horrorizada o encantada con el número desproporcionado de corazones que campaban por los escaparates de Bruselas. Este año tengo una nueva visita que quedará más impresionada aún. Aunque le prometí una cita a ciegas y se tendrá que conformar con un tazón de chocolate.

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miércoles, agosto 20, 2008

El amor serio

"El que en los antiguos hebreos, griegos y orientales no encontremos la misma valoración del amor es debido a que tampoco encontramos la misma valoración positiva del sufrimiento. El sufrimiento no era el sello de la seriedad; por el contrario, la seriedad se medía por la capacidad personal para evadir o trascender el castigo del sufrimiento, por la habilidad personal para conseguir tranquilidad y equilibrio. En cambio, la sensibilidad que hemos heredado identifica la espiritualidad y la seriedad con la turbulencia, el sufrimiento y la pasión. Durante dos mil años, ha estado espiritualmente de moda entre los cristianos y los judíos padecer dolor. Por tanto, no sobrevaloramos el amor, sino el sufrimiento, más precisamente, los méritos y beneficios espirituales del sufrimiento".

Así se entiende que lo del amor sano cuaje tan poco. Aunque nos lo vendan (de mentirijillas, eso sí) en la tele, en las revistas y hasta en las conversaciones privadas. Pero es que Susan Sontag, que lo dice todo, también añade esto en un ensayo diferente: "La nuestra es una era que persigue conscientemente la salud, y sin embargo, solo cree en la realidad de la enfermedad. Las verdades que respetamos son las que nacen de la aflicción".

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miércoles, mayo 07, 2008

El triunfo de la vida sórdida

"C’est des autres, de ceux qui ont conscience du drame de l’amour (non au sens puérilement douloureux mais au sens pathétique du mot) que nous attendons une réponse à ces quelques phrases d’enquête:
1. Quelle sorte d’espoir mettez-vous dans l’amour?
2. Comment envisagez-vous le passage de l’idée d’amour au fait d’aimer? Feriez-vous à l’amour, volontiers ou non, le sacrifice de votre liberté? L’avez-vous fait? Le sacrifice d’une cause que jusqu’alors vous vous croyiez tenu de défendre, s’il le fallait, à vos yeux, pour ne pas démériter de l’amour y consentiriez-vous? Accepteriez-vous de ne pas devenir celui que vous auriez pu être si c’est a prix que vous deviez goûter pleinement la certitude d’aimer? Comment jugeriez-vous un homme qui irait jusqu’à trahir ses convictions pour plaire à la femme qu’il aime? Un pareil gage peut-il être demandé, être obtenu?
3. Vous reconnaîtriez-vous le droit de vous priver quelque temps de la présence de l’être que vous aimez, sachant à quel point l’absence est exaltante pour l’amour, mais apercevant la médiocrité d’un tel calcul?
4. Croyez-vous à la victoire de l’amour admirable sur la vie sordide ou de la vie sordide sur l’amour admirable?"

Enquête sur l’amour, La Révolution surréaliste, nº12, décembre 1929. Questionnaire rédigé par André Breton et Paul Éluard.

-Es de los otros, de los que son realmente conscientes del drama del amor (no en el sentido puerilmente doloroso, si no en el sentido patético del término) de los que esperamos una respuesta a estas preguntas de encuesta:
1. ¿Qué tipo de esperanza ponéis vosotros en el amor?
2. ¿Cómo visualizáis vosotros el pasaje de la idea de amor al hecho de amar? ¿Ofreceríais al amor, voluntariamente o no, el sacrificio de vuestra libertad? ¿Lo habéis hecho ya? ¿También consistiríais al sacrificio de una causa que hasta ese momento defendíais obstinadamente sólo para no desmerecer del amor? ¿Aceptarías no llegar a ser aquello que pordríais haber sido si es el precio a pagar para poder gustar plenamente la certitud de amar? ¿Cómo juzgaríais a un hombre que llegaría a traicionar sus convicciones para gustar a la mujer que ama? ¿Tamaña prueba puede ser exigida, puede ser obtenida?
3. ¿Os permitiríais el privaros temporalmente de la presencia del ser que amáis, sabiendo hasta que punto la ausencia es exaltante para el amor, pero percibiendo también la mediocridad de tal cálculo?
4. ¿Creéis en la victoria del amor admirable sobre la vida sórdida o de la vida sórdida sobre el amor admirable?-




Lo bueno de creer que reinventas el amor, que lo devuelves a su justo lugar (tras corrupciones tales como el amor filial, el amor divino o el amor a la patria) es que puedes jugar a reflexionar sobre posibles respuestas, mientras que nosotros, ahora, nacemos con ellas incorporadas de fábrica.

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jueves, abril 10, 2008

Amor y surrealismo

Hoy he aprendido que Breton en realidad era un cursi. No fue fácil llegar a saberlo. Las bibliotecas de Bruselas se pusieron en mi contra. Ya os había comentado que la ciudad de Bruselas era la más burocrática del mundo entero. Imaginad entonces el juego que puede dar el hecho de que esté dividida en 19 comunas que no se comunican entre sí. Las malas lenguas afirman que hasta hace unos pocos años, si cometías un crimen y cruzabas la calle que separaba una comuna de otra, la policía ya no tenía derecho a ir contra ti. Nati me contó por su parte, que su edificio es el único del Parlamento Europeo al que no se puede acceder directamente (es decir, sin salir a la calle), porque resulta que está en un barrio diferente y entonces es imposible ponerse de acuerdo sobre quien paga el túnel secreto. Pero mi problema hoy era mucho más banal. Madrugué considerablemente para poder ir hasta el fin del mundo, a una biblioteca que tenía “Si vous aimez l’amour” que es un libro y a la vez una frase que se debe terminar por “vous aimerez le surrealisme”. Llegué hasta allí muy puntual, pero no me dejaron pasar. ¿Eres socia? Soy socia de la biblioteca de Saint Gilles, dije, y saqué mis dos carnets de bibiotecófila bruseliense. Ah, no, no, eso no te vale aquí. Saqué mi DNI, una mujer sonriente me hizo un nuevo carnet, me indicó a quien podía preguntarle por mi libro y me dejó pasar. Salí victoriosa, con toda la información en la mano (y otra cosita de premio) y me encaminé a una biblioteca del centro a por “Surrealisme et sexualité”. Llegué, y una mujer (nada sonriente) me impidió el paso. ¿Eres socia? Yo desplegué todo mi arsenal de carnets de bibliotecas belgas, “tengo uno de Saint Gilles, otro de Scharbeek y este otro que no sé para qué sirve”. “No te valen aquí”. Pregunté si me podía hacer socia y la mujer me pidió algún papel que certificase la dirección de mi residencia. No lo tenía “Pero soy socia de estas dos bibliotecas, y mira, me han dejado coger libros en préstamo”, y abrí la cremallera de la mochila dejándole entrever ese paraíso de letras encuadernadas. “Me da igual, necesitamos algo que lo certifique”. Mi cara de consternación llegó por un huequito estrecho hasta su corazón y me dejó pasar a hacer fotocopias (1’50 euros por cada 10 páginas). No pude evitar reflexionar sobre las ventajas de vivir en un barrio y no en el centro. Ese desprecio es propio de las bibliotecas céntricas repletas de desconfianza y desinterés. En Saint Gilles, la bibliotecaria no duda de la dirección que le das, y además siempre muestra entusiasmo (porque no hagáis una encuesta preguntando cuánta gente de Saint Gilles les conoce, pobres, que casi ni aparecen en la página de la red de bibliotecas).

Como tuve que esperar media hora a que abriera en esa odiosa biblioteca la sala de fotocopias, empecé a leer sobre surrealismo y amor, amor y surrealismo. La Santa Generación no tiene razón de ser. Más convencional que Breton no puede haber nadie. ¿Os podéis creer que el fundador de un grupo que se quiere transgresor se escandalice ante la homosexualidad, ante la coprofagía (bueno, esto lo entendemos más que perfectamente) y hasta ante la masturbación sin objeto? Anodada me quedé mientras leía sus defensas atribuladas de la monogamia (especialmente la femenina), la androginia platoniana (o algo así, lo de un hombre/mujer que nos complementa y que nos está destinado/a) y su rechazo absoluto a cualquier vicio.

El amor es revolucionario decía. La solución a todo problema.

Claro que sí, como amamos el amor, amaremos el surrealismo.

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